Experimentación

Experimentación se inscribe en un conjunto de proyectos que entienden la fotografía como un territorio de exploración del medio y de la experiencia misma de estar en el mundo. No como un espacio de certezas, sino como un campo abierto donde la imagen permite ensayar posibilidades y habitar la duda.

Estas series nacen de la sensación de no saber quién era ni qué tenía para decir, un vacío difícil de nombrar que me llevó a buscar, a través de la imagen, un punto desde el cual comenzar a hablar. En ese proceso, la fotografía comenzó a alejarse intuitivamente de la fidelidad que tradicionalmente ha definido al medio. Sin proponérmelo de manera consciente, dejó de buscar la reproducción de la realidad y empezó a distorsionarla, como si el lenguaje visual acompañara el estado interno que atravesaba.

En ese mismo estado de incertidumbre resultó más sencillo dirigir la mirada hacia afuera y cuestionar formas aprendidas de autenticidad, jerarquías de valor y maneras de presentarnos ante los otros. La crítica apareció entonces como un punto de partida desde el cual comenzar a definirme, una forma provisional de identidad frente a la sensación de no saber quién era.

Con el tiempo, esa dirección comenzó a invertirse. A medida que fui entrando en contacto conmigo mismo y reconociendo mis propias tensiones, las imágenes dejaron de señalar el entorno para convertirse en reflejo. Las preguntas sobre la espiritualidad, el tiempo al que entregamos nuestra atención, la imagen que proyectamos o el valor que otorgamos a lo material frente a lo esencial comenzaron a develar aspectos de mi vida que necesitaban equilibrio, atención y cuidado.

Las series no cambiaron; cambió su significado. Lo que comenzó como confrontación se convirtió en recordatorio. Lo que parecía denuncia social se transformó en búsqueda de equilibrio personal. En la medida en que mi propia vida se modificaba, también lo hacía la lectura de esas imágenes, hasta convertirse en una forma de pensamiento y, con el tiempo, en una filosofía de vida.

Cada proyecto permanece abierto. No ofrece respuestas cerradas ni impone interpretaciones. La experimentación no se limita al lenguaje visual; se extiende al sentido mismo de las imágenes, que continúan mutando a medida que quien las creó también lo hace. La fotografía se vuelve así un espacio donde la pregunta permanece viva y donde la imagen no fija una verdad, sino que acompaña un proceso.

Experimentación entiende la práctica fotográfica como un movimiento constante, un lugar donde la búsqueda se transforma en conciencia y la conciencia en una manera distinta de habitar la vida.